Detrás de Alterego hay una persona que sabe exactamente lo que estás viviendo.
No una gran empresa: un preparador que ha pasado por las mismas dudas, el mismo estrés y las mismas horas de estudio que vives tú.

«Quería crear el lugar que a mí me habría gustado tener cuando empecé.»
Soy Francisco Ureña: abogado, opositor y, sobre todo, alguien que conoce muy bien lo que significa preparar una oposición.
No trabajo con el derecho porque me lo estudiara una vez: trabajo con él. Conozco la norma aplicada, no solo el texto, y por eso puedo explicarte el porqué de cada precepto, no solo su contenido. Y el porqué es exactamente lo que hace que un tema se te quede.
Para el bloque de conocimientos —donde se juegan la mayoría de los puntos y donde más gente se queda fuera— mi especialidad es justo esa. Y a eso le sumo haber estado al otro lado: sé lo que es levantarse a las seis, dudar a mitad de curso y sostener el estudio cuando ya no queda motivación.
La mayor parte de lo que te van a preguntar es derecho.
Constitución, derecho penal, procesal, seguridad ciudadana, extranjería, protección de datos, violencia de género… El bloque de conocimientos es, sobre todo, derecho. Y entender cómo se construye una norma —de dónde sale, qué protege y cómo se relaciona con las demás— lo cambia todo el día del examen.
Retienes más y durante más tiempo
Cuando entiendes cómo se construye una norma dejas de memorizar artículos sueltos y empiezas a entender un sistema.
Resuelves las preguntas trampa
Esas en las que dos respuestas parecen igual de válidas y el enunciado está pensado para hacerte dudar.
No te quedas en blanco
Aunque el enunciado esté formulado de una forma que no habías visto, sabes de dónde sale y hacia dónde va.
Te adaptas a las reformas
El temario cambia cada año. Quien entiende la norma sabe qué ha cambiado, por qué y qué preguntas nuevas puede generar esa reforma.
Un sistema de vueltas y repasos.
Trabajo con un sistema de vueltas y repasos, el mismo que se utiliza en oposiciones jurídicas como judicatura. No intentamos aprenderlo todo de una vez: en la primera vuelta fijamos lo esencial de cada tema y en las siguientes vamos añadiendo detalle sobre una base que ya está sujeta. Así el temario no se te cae por el camino, que es lo que pasa cuando se estudia linealmente y llegas a diciembre sin recordar lo de septiembre.
Desde el primer mes hacemos simulacros con los tiempos y la estructura del examen oficial. Porque el examen también es una prueba de gestión del tiempo y de nervios —y eso se entrena, no se improvisa—, y porque cada simulacro te da datos reales de dónde estás fallando, no una sensación.
A eso se suman las clases presenciales intensivas, los repasos exprés y las sesiones centradas en los contenidos que más se repiten: no todo el temario pesa lo mismo, y saber dónde están los puntos es parte del método. En el campus tienes test por temas con retroalimentación —cada fallo explicado—, pack de simulacros y clases grabadas para volver a lo que necesites.
Y por encima de todo, atención personalizada. Aquí resuelvo tus dudas yo. No eres un número en una lista.
Cinco principios que sostienen cada preparación.
Constancia
El esfuerzo sostenido por encima del arranque fuerte. Gana quien se mantiene.
Compromiso
Nos implicamos en cada plaza como si fuera propia, del primer día al examen.
Honestidad
No prometemos aprobar a la primera ni caminos fáciles. Contamos la verdad, también cuando es exigente.
Cercanía
Hablamos claro y de tú a tú. Cada alumno tiene nombre, no número.
Rigor
Preparación seria y actualizada, con criterio y un alto conocimiento de la materia y su base jurídica.
Paso firme, honestidad y acompañamiento hasta la meta.
Habla conmigoDetrás de cada plaza hay un método y una persona.
Si quieres prepararte con quien domina la base jurídica y conoce la oposición por dentro, este es tu sitio. Cuéntame en qué punto estás y empezamos.